Yunquera de Henares

Archivos que salen del armario PDF Imprimir Correo electrónico
Viernes 26 de Febrero de 2010 12:54

Guadalajara Dos Mil - 28/11/2008

Los Archivos Municipales de Yunquera de Henares y Alovera han apostado fuerte por otorgar a sus fondos el valor que se merecen y difundirlo entre sus vecinos, a los que por otra parte han hecho un llamamiento para que sean colaboradores directos en la tarea de recuperar el patrimonio fotográfico de ambos municipios.
Un archivo municipal es más que un mero depósito donde se acumulan documentos. Si se tuviera que hacer un símil, éste estaría más cerca de la imagen de un cofre en el que se encuentran contenidas pequeñas joyas de la historia, labradas en elegante y cuidada caligrafía. Y es función del archivero sacarlas brillo.

Aunque también es cierto que el carácter funcional de los archivos pasa por la recepción, organización, conservación y disposición de documentos administrativos y judiciales, entre otros, que se generan en las propias dependencias del Ayuntamiento y los Juzgados de Paz municipales.

Existen en nuestra provincia importantes archivos históricos, como son los de Guadalajara capital, Molina de Aragón o el Diocesano de Sigüenza. Sin embargo, entre los límites de nuestra provincia podemos hallar en localidades de menor entidad gratas sorpresas conservadas en los lineales de sus archivos. Yunquera de Henares y Alovera son un buen ejemplo de la dedicación del archivero como figura fundamental para poner en valor el patrimonio documental de un municipio. A ambos les une una inquietud común: poner en marcha diferentes proyectos para dar a conocer el valor de los documentos que custodian.

Entre legajos y papeles, en la planta alta del Consistorio yunquerano, pasa las horas José Antonio Pérez Navarro, natural del municipio y archivero de profesión. Su llegada se produjo hace más de diez años, después de ejercer como archivero en otras siete localidades, con el claro cometido de organizar el Archivo Municipal de Yunquera. La primera actuación en esta dirección, como explica José Antonio, fue posible gracias a una subvención de la Diputación Provincial de Guadalajara. La ayuda va dirigida a la contratación de un archivero durante tres meses, tiempo que resultó insuficiente en el caso de Yunquera. “Había realizado labores similares en otros depósitos municipales, con menor volumen y sin apenas documentos históricos, en ese periodo de tiempo”, recuerda, “pero en el caso de Yunquera solo pude hacer una organización básica por la importancia y la cantidad de los fondos”. Una vez agotada la primera ayuda pública, en 2005 el Ayuntamiento recibió en esta ocasión la subvención que convoca la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, con una duración anual y prorrogable a tres años, y con ella regresó José Antonio. En la mayoría de los casos la de las ayudas públicas es la única vía utilizada en la contratación de archiveros municipales. La figura del archivero como miembro funcionarial y permanente sólo se encuentra, en nuestra provincia, en los Ayuntamientos de Guadalajara, Molina de Aragón y Alovera. De este último y de las casi dos mil cajas en las que se hallan más de 8.500 registros se encarga Ana López Beltrán. Además de los fondos procedentes del propio Ayuntamiento y el Juzgado de Paz, como en el caso yunquerano, en Alovera se conserva la documentación originada en las Mancomunidades Aguas del Sorbe, Vega del Henares y La Campiña, lo que provoca que cada año sume alrededor de trescientas nuevas cajas.

Pero más allá de la función del día a día, tanto en Yunquera de Henares como en Alovera, la vertiente histórica adquiere un indudable atractivo cuando sus archiveros ‘desempolvan’ sus legajos más antiguos, como el testamento de Isabel de la Parra, vecina de Alovera, datado en 1653, o los numerosos archivos del siglo XVIII de Yunquera, entre los que se encuentran acuerdos de pleno, libros de cuentas, deslindes de términos y ordenanzas de ganaderías –fundamentales para comprender como se organizaba la sociedad de la época, marcadamente agrícola–. También cuenta entre sus estanterías con una curiosa ejecutoria –sentencia de un proyecto– encuadernada en pergamino en la que se resuelve una disputa entre los vecinos de Yunquera y el señor de la villa por el cobro de un impuesto, y con una recuperación del libro de acuerdos de pleno de 1600 a 1660 restaurado, en el que se recoge el voto del pueblo a la Virgen de la Granja, acto que marcó el establecimiento de su festividad en el mes de septiembre, después de que los vecinos se lo ofrendasen a la patrona si les libraba de una epidemia de peste que consiguió mermar a la mitad a la población de la localidad en apenas unos meses. Dichos votos fueron renovados simbólicamente cuatrocientos años después.

Reflejos de la vida cotidiana del pueblo que también se encuentran entre los papeles aloveranos, como la solicitud de empadronamiento realizada en el siglo XVII por un gallego llegado a tierras aloveranas. “Es curioso, ahora que recibimos a tantos vecinos nuevos, encontrarnos con que los primeros llegaron ya hace mucho tiempo”, comenta la archivera de la localidad, quién destaca otros documentos con historia como el que se conserva de la compra de Alovera, villa del Señorío, por el Marqués de Villahermosa o el Lego de Familias, del Catastro del Marqués de la Ensenada, con un papel de calidad excepcional, y en el que aparecen recogidos algunos de los apellidos más comunes de la localidad.

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